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La Nueva Escuela

EXPOSICIÓN COLECTIVA

Mauricio Gallardo Ponce, Anuar Rabadán, Pinche Wero, Emanuel Silva, Laura Meza Orozco, Ishel Fernández Moreno, Alex Fernández, Figaredo Ayax García, Yara Sandoval Escoto, Edgar Ruiz, Emerson Balderas, Ángel Eduardo Castañeda Huerta, Miguel Ángel Rosas.


Director de Proyecto - Mauricio Gallardo Ponce

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Este grupo de artistas mexicanos, que se unen en una exposición para probar nuevos horizontes estéticos, buscan hacer un arte plagado de referencias personales de la vida interior, en una época en donde todo artista intenta imitar los estilos y las vanguardias de la historia del arte, en donde reina la imitación de la fotografía y el uso del proyector para la creación artística, o se ve a la pintura como una traducción secundaria de la imagen, la impronta de valorar la imaginación sobre lo que el ojo es capaz de copiar, tiene mucho más valor hoy en día que en cualquier tiempo pasado.

Se nos ha dicho en tiempos actuales, que quien está lejos de la inteligencia artificial, lo está del presente y del futuro, se amenaza al creador y al creativo de ser sustituido por la máquina, el pensamiento humano pareciera correr peligro y tener un sustituto mucho más efectivo y veloz, sin embargo, el arte nace múltiples veces y se diversifican sus posturas, recordamos entonces el nacimiento de la fotografía, en el que se aseguraba que el arte estaba destinado a la muerte, y que el pintor y escultor de ese tiempo, tendría que buscar un nuevo oficio, sin embargo ante la innovación tecnológica, siempre surgió una visión artística nueva, en aquellos tiempos surgió el impresionismo y junto con él, sus debates opuestos, como la Ashcan School en Nueva York, o los vagabundos en Rusia, parecía entonces que oponerse y discernir era una necesidad diaria para renacer, la visión de un grupo de artistas dependía del fervor moderno de acabar con lo anterior.

Ahora las cosas pintan distinto, el deterioro de la imagen es tal que estamos diariamente relacionados con estímulos que no hemos pedido, la contaminación visual es una colonia que nadie buscaba pero que se mete en el inconsciente, el sueño del Constructivismo, de hacer arte para todo ser humano y democratizar la estética a toda la población, fue consumido por el capital, que encontró en aquel sueño una forma nueva de hacernos comprar, de hacernos simuladores de una democracia visual, en donde solo se puede elegir entre un pequeño grupo de opciones, que por conveniencia eliminan toda clase de perspectiva estética anterior a la actual y que transita en la tendencia de la temporada, que tiene pequeñas variables y nos hace suponer que eso significa proponer una estética nueva.

El imperio de la imagen manipulada, que engaña para vender, para convencer, para sostener una postura ideológica y política que nos mantiene pasivos ante nuestra propia historia y nuestro propio tiempo, no es algo nuevo en el arte, sin embargo el mal empleado término, Primitivo Moderno, que engloba desde el Cubismo hasta el trabajo musical de Stravinsky y a todos los artistas que como Picasso, se encontraron en el renacimiento de lo que no había sido entendido por la eurocentría hasta entonces y que se bautizó como la nueva voz de la vanguardia, eliminando de la conversación al sur global y a toda la periferia del mundo del arte oficial, que elogiaba aquel descubrimiento como una nueva vanguardia que estaba por revolucionar el mundo, a costa de la apropiación cultural y del hurto de los espíritus estéticos de una enorme cantidad de pueblos invisibilizados, que además de no aparecer en el descubrimiento artístico de los primitivos modernos europeos, se les niega el robo y se les condiciona hasta a sus propios objetos de poder dotándolos de una nueva característica, de ser objetos de arte, objetos antropológicos, que eliminan la discusión en primera persona del verdadero creador, que siempre son traducidas por un experto, por un científico, por un explorador, que no permite que el verdadero colectivo fundador de aquella estética, ni el heredero de ese conocimiento, sea el que narra directamente el significado de su postura artística.

Ante ello la nueva escuela, se apropia del término primitivo moderno y lo traduce hacia un lugar nuevo, una herencia que parecía haber muerto, que historiadores y críticos del arte, consideran ya algo pasado de moda, un objeto en extinción, el arte primitivo, cobra vida desde una postura contemporánea, se puede hacer que el humano actual busque en su presente esa postura espiritual perdida, que encuentre rituales artísticos y estéticos que lo restauren como un creador que no se permite ser reconquistado por la ansiedad de la máquina o del presente, que permanece pintando, encontrando significados en la talla de madera, que usa la recolección como un método efectivo para encontrar materiales, usa el trueque como un mecanismo de conexión social entre colegas, que construye por disfrutar, por medio de la intuición, lejos de la idea del engaño de la imagen, que no pretende usar al espectador para convencerlo de ser algo nuevo o único, que incluye al que observa como un factor importante en la obra, el público completa la obra, ya que estas piezas están pensadas para vivir con otros, en donde el artista como genio creador, y formulador de grandes respuestas se opaca con la visión artística de un creador en contacto con su propio contexto, con su propia vida diaria, con sus propias narrativas interiores, sin duda la apropiación cultural, la inteligencia artificial, y la contaminación visual de la publicidad, han generado una desconfianza en el artista, ha generado también una confusión en el pensador del arte y una total repulsión por parte del espectador, nos hemos olvidado del valor de generar cultura y nos hemos enfocado únicamente en ver si las obras se pueden canjear por dinero o por posibilidades de crecimiento profesional.

Pensar en una nueva escuela es pensar en el motivo del arte, pensar en cómo se enseña esta hermosa profesión, en alejarse de la violencia académica, o los dogmas técnicos, y pensar desde la igualdad de procesos, cada artista ha buscado en sí mismo una metodología en la que cree y que es producto de su propio autodescubrimiento individual y colectivo, que se aleja de las técnicas académicas clásicas, pero también de los procesos contemporáneos de legitimidad del arte, la mayoría de ellos ha subsistido del vender su propio arte en mercados y en las calles, lejos de los grandes reflectores culturales, ver el arte como modo de subsistencia, pero también como poesía viva, se vive de la ternura hacia uno mismo, de la emoción del descubrir algo nuevo en su propia investigación, algo que las academias de arte y la idea de bellas artes, se encarga de matar de primera instancia, estos artistas ven la creación como una forma por sí misma de autoeducarse, de auto enseñarse, de compartir descubrimientos con otros, crecer a la par de otros no significa buscar liderazgos o encontrar verdades absolutas, significa comprender que el arte permanece en tránsito eterno, que nada nos pertenece, si acaso de lo único que somos portadores, es del espíritu que nos incitó a crear y que contagia a otros en cuanto se expone, la nueva escuela es un grupo de artistas mayoritariamente autodidactas, que confía en que sus descubrimientos darán de sus obras un simulacro histórico, mucho más bondadoso con el futuro, ante un mundo que parece debatirse entre el apocalipsis, el autoritarismo y el control total del espectro de creación humana, se puede ver a este grupo como una de las tantas posibilidades, para reencontrar el rumbo de nuestros pensamientos, nuestras palabras, nuestros actos y nuestro legado como seres pensantes.

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